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martes, 10 de marzo de 2026

Diez meses once 💝




Por: @CamiNogales


No basta con que sean diez meses sin ti, sino que estamos ad portas de una campaña presidencial, y no tengo a mi interlocutor político favorito. Ese que se regodeaba de su hija periodista, el que conocía y respetaba a profundidad mi pensamiento, creía en mis análisis y me enseñaba tanto en cada larga conversación política que sosteníamos.

Con cada noticia que leo, imagino tu opinión al respecto y no me cabe nada distinto que una sonrisa al imaginar tu indignación, ante ciertos acontecimientos propios de la actualidad nacional. “No, no, no…”, esa sería la conclusión después de cada una de nuestras interesantes conversaciones.

En mi vida estás presente a diario, en las noticias, en el gimnasio, en el trabajo, en mis aciertos y en mis errores -que no son menores- debido a mi impulsividad. Pero así somos los Nogales. A pesar de la fortaleza del carácter, somos nobles, con un corazón inmenso, firmes y de lágrima bastante fácil.

Imagínate que esas lágrimas no se han detenido desde que te fuiste. Antes eran en público; ahora, en privado, porque la gente se aburre de escuchar hablar de los dolores ajenos, especialmente de las pérdidas de sus seres más queridos.  

En estos diez meses mi vida ha cambiado mucho. Los buenos amigos se quedaron; otros, se fueron. Cambié de trabajo. Estoy en un sector muy diferente, que tú -dada tu amplia cultura general- conocías muy bien y del que yo apenas estoy aprendiendo. He conocido gente maravillosa, algunos son ángeles que tú me has enviado desde el cielo y que han sabido acompañarme y apoyarme en esta parte del camino.

A veces me dicen que soy valiente por poder sobrellevar este duelo; pero valiente, a mi juicio, es el que se tira de un paracaídas. Esto no es de valentía, es lo que me tocó vivir cuando creía que no lo tenía que vivir -valga la redundancia-.

Todavía, aunque la mayoría del tiempo me ocupo y honro tu legado todos los días a través del trabajo, del deporte, de la risa y de mis chistes malos, existen momentos en los que no me hallo en ningún lugar. Hoy es uno de esos, en los que siento que esto fue un mal sueño. Sí, la negación -en este proceso tan complejo- es intermitente.

Pero también he descubierto que el amor nunca muere y que tú serás mi padre y me cuidarás siempre, sin importar dónde estés. Ese “ahora tienes un ángel en el cielo que te cuida”, frase cliché que siempre me indignó, es totalmente cierta y tú me lo has hecho saber a través de sueños y señales explícitas en las que me has manifestado que nunca me desampararás y siempre me amarás, como yo a ti. Te extraño, papi.

 





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